17 febrero 2011

¿Ya comiste?

 El lunes 7 de febrero fue un día lluvioso. En realidad se volvió lluvioso por la tarde, trayendo a mis recuerdos algunas vivencias de mi infancia, allá por la década  del 70’ cuando mis padres se mudaron a 80 Km. de Lima, un pueblito ubicado frente al “Puente del diablo”. En muchos de mis cuentos a este Pueblito de mi infancia (SJ o "Shuyo", creo que es Quechua)  lo he llamado “Acomayo”, así que en este texto y en los futuros también lo denominaré con ese nombre.

            Acomayo es un lugar apacible. A esa zona la suelen denominar “ceja de sierra”, por que aún no es parte de la región de la sierra y por otro lado sigue siendo parte de la región de la costa. Podríamos decir que es una zona de eterna primavera. En el peor invierno la temperatura baja hasta 13 grados y en el peor verano sube hasta 28 grados. Además, mientras en Lima están en verano, en Acomayo están en invierno.
            Para el que no conoce la geografía del Perú puede llegar a creer que sólo tenemos andes y punas, que todo es Machupicchu. En parte esa desinformación es debido a que los organismos correspondientes no hacen su trabajo como es debido.

El Perú esta conformado por tres (3) regiones naturales:

Regiones del Perú
            1- Costa (Desierto): Es una estrecha franja de 2250 Km. aproximadamente. Ocupa el 11 % de la superficie del país y alberga más del 44 % de la población del Perú. Es una zona desértica, pero cuando son irrigadas son fértiles y producen caña de azúcar, algodón, arroz, uva, aceitunas y una diversidad de árboles frutales. También están asentadas las industrias pesqueras cuya principal explotación es la “Anchoveta”, favorecido por la corriente de Humboldt que viene desde la Antártida bañando la costa peruana de sur a norte.  La costa esta formado por una interminable cadena de dunas y oasis.
            2- La sierra (Montaña): Se extiende desde la banda costera, hasta 250 Km. en el norte y 400 Km. en el sur. La altitud media es de 3000 mts., es esencialmente una meseta  recortada por valles y dominada por la cadena montañosa llamada Andes. Alberga cerca del 50 % de la población. El clima es más moderado y las lluvias permiten la agricultura en forma extensiva. Los principales cultivos son: Papa, oca, olluco, maíz, habas, frijol y la quinua. También se encuentran en esta zona los criaderos de llamas y alpacas; así como los principales yacimientos mineros.
            3- Selva (Amazonía): Más de la mitad del territorio del Perú se encuentra en la cuenca amazónica. Las precipitaciones son más frecuentes por lo que esta zona se inunda con mayor regularidad. Esta zona esta dividida en dos sub-regiones: a)- Selva baja u Omagua (Significa región de peces de agua dulce): situada por debajo de los 800 m.s.n.m. el clima es cálido, húmedo y lluvioso, la temperatura promedio es de 25º. Durante todo el día el calor es permanente. Encontramos más de 2500 especies de árboles, como también de especies animales. Algunas ciudades como Iquitos están asentadas en esta sub-región. b)- Selva alta o Rupa rupa (del quechua “Rupha”, caliente, quemante): Se encuentra situado al otro lado de los andes, en su flanco oriental extendiéndose desde los 1400 m.s.n.m. hasta los 400 m.s.n.m. es la región más lluviosa del Perú. La agricultura es la principal actividad de esta región: café, té, coca, frutales, pues sus suelos no son inundables. La temperatura media es 25º. La máxima es 36º. Las noches son frescas.



ESTACIÓN/REGIÓN
COSTA
SIERRA
SELVA (Tropical)
VERANO
21-12 al 21-03
21-09 al 21-12
21-12 al 21-03
OTONO
21-03 al 21-06
21-06 al 21-09
21-03 al 21-06
INVIERNO
21-06 al 21-09
21-12 al 21-03
21-06 al 21-09
PRIMAVERA
21-09 al 21-12
21-03 al 21-06
21-09 al 21-12

            Acomayo, ha sido mi Macondo, mi Atlántida, mi Machu Picchu. Dicen que las personas venimos al mundo para encontrarnos a nosotros mismos. Algunos se encuentran. Otros, se pasan la vida vagando en el limbo. He sido un hombre afortunado, yo me encontré cuando tenía cinco (5) años. He conocido los lugares más disímiles y a las personas más extravagantes. He aprendido sobre la tierra a través de las historias que solían narrarme los más viejos del pueblo. He aprendido sobre la vida a través de los cuentos que solía contar  mi padre mientras cenábamos. He aprendido a desarrollar mis propias ideas a través de todo aquello que he visto y escuchado.

            El lunes 7 de febrero, sentí ganas de visitar un barrio del que me habían hablado hace mucho tiempo y que por diversas razones no había podido visitarlo. Los habitantes de ese barrio también eran inmigrantes en Buenos Aires, del mismo modo que lo son en el Perú desde hace varios siglos. Supongo también, que esos inmigrantes habían salido de su país de origen quizás no buscando su Macondo, su Acomayo o su Machu Picchu. Esos primeros inmigrantes habían salido, mejor dicho, los habían sacado a la fuerza de sus lugares de origen para ser vendido como esclavos.
            Ese lunes, con Rosa, mi mujer, habíamos decidido visitar el “Barrio Chino”. El día anterior habían celebrado el inicio del “Año del Conejo”, así que supusimos que el día después estaría más tranquilo para visitarlo. Demás está decir que tuve una diversidad de objeciones.
— ¿Y ahora, con que vamos? ¿Caminar seis cuadras?¿tomar el subte?¿estás seguro que será entretenido?¿justo ahora que esta lloviendo?.
Esta vez se sumo el “Nene”. Por ende se sumaron más objeciones.
— ¡Hace calor! ¿Barrio chino?!Mejor me quedo jugando la play!¿Año de qué?
            El viaje fue largo, los minutos parecían que corrían más despacio que de costumbre. Finalmente llegamos. La Estación “Juramento” de la línea “D” estaba a 6 cuadras de nuestro destino. Nuevamente comenzaron la letanía de quejas, pero no les presté atención y simplemente avancé, avancé y avancé.
Cuando finalmente llegamos.
— ¡Este es el Barrio Chino!—les dije.
— ¿Esto – es – el – Barrio – Chino?— dijeron al unísono.
            No les dí tiempo a que siguieran preguntando, seguí avanzando para descubrir por mi mismo como era el “Barrio Chino” en Buenos Aires. Me habían hablado tanto que me imaginé un lugar maravilloso, con hermosos portales y con personajes originales, más cuando el día anterior habían celebrado el inicio del “Año de Conejo”. Apenas recorrí unos metros y conforme fui avanzando mi desilusión fue en aumento. Había llevado mi cámara fotográfica para capturar las “maravillas” que esperaba encontrar, en lugar de ello sólo encontré algunos chinos atareados ordenando sus baratijas. Lo único agradable a mis ojos, fue el portal de entrada, con unos leones que en lugar de rugir me parecieron que estaban lanzando al aire quejidos lastimeros.
            Pensé que a ellos también los había desilusionado, pero para mi buena suerte, no fue así. Se entretuvieron en los mercadillos de baratijas y chucherías buscando algo que les pudiera interesar. Yo, desilusionado, simplemente los seguí detrás.

            Los primeros “Chinos que llegaron a América, no pueden ser considerados a m i entender como “Inmigrantes” en el sentido actual de la palabra: “Inmigrante”: se dice de la persona que se establece en un lugar procedente de otro, generalmente por motivos económicos.
            Fíjense que ni siquiera he utilizado el término “Ciudadanos” para definir a estos primeros chinos que llegaron a América. Cualquiera que desconociera la “Cultura China” podría creer que estos primeros “Chinos” debieron haber llegado a EEUU. Sobre todo si llegaron a ver las viejas películas del oeste como, “Bonanza” donde un sirviente doméstico llamado Hop Sing.

— ¡Señol Caltwlight, la cena ya esta selvida!— llama a los dueños de “La Ponderosa” para que vayan a cenar al comedor.

            Por supuesto que esto debió suceder también, pero en épocas distintas a la llegada de los primeros Chinos.
            Cuando se instala el Virreynato del Perú, este abarcaba un territorio que iba desde Panamá hasta Tierra del Fuego, a excepción de Venezuela y Brasil que pertenecía a los portugueses. El Primer Virrey fue Blasco Núñez de Vela (1544 – 1546), fue al mismo tiempo violento e intransigente, exageró en su celo por hacer cumplir las “Leyes Nuevas” redactadas para poner fin a los abusos cometidos por los “Encomenderos” contra los Indígenas.  Fue depuesto por la “Real Audiencia de Lima” y enviado a España. Sin embargo, como el poder había quedado en manos de Gonzalo Pizarro, reunió un ejército y marchó contra los “Gonzalistas”, siendo derrotado en la batalla de Iñaquito y finalmente decapitado el 18 de enero de 1546.
            El Virreynato nació violento y sus más de tres siglos que duró, fue también  violento. Los habitantes “originarios” fueron en su mayoría enviados a las minas a extraer principalmente oro y plata (Minas de Potosí y la Oroya). Se calcula que había en el “Tahuantinsuyo” entre 13 a 15 millones de habitantes, repartidos en sus cuatro regiones (Antisuyo, Contisuyo, Collasuyo y Chinchaysuyo). Según el historiador Estadounidense H.F. Dobyns, el 95 % de la población de América murió en los primeros 130 años desde la llegada de Colon. El historiador Peruano Villanueva Sotomayor afirma: “Todo indica que en el Tahuantinsuyo tenía quince millones de habitantes. En los tiempos de la Colonia la población indígena disminuyó drásticamente. En efecto, en 1620 la población llegaba sólo a los 600 mil habitantes. De 1532 a 1620 había 14.400.000 habitantes menos, en apenas 88 años.
-La disminución media por década fue de 1.655.172 habitantes.
-Por año, 165.517 habitantes.
-Por día, 493 habitantes.
Todo esto, sin tener en cuenta el crecimiento vegetativo de la población. El Consejo de Indias había dado un Código de Trabajo del Indígena Americano que decía: ‘Los Indios son libres. En consecuencia, nadie que ejerza autoridad sea osado de cautivar indios naturales de las Indias, Islas y Tierra Firma del Mar Océano, así en tiempo y ocasión de paz como de guerra. …Ordenamos y mandamos que sean castigados con mayor rigor los Españoles que injuriaren u ofendieran o maltrataren…’

            El Virreynato del Perú trajo consigo no sólo las nuevas armas, los nuevos animales y las nuevas enfermedades. Sino que también que trajeron a los Primeros Negros a América. Mejor dicho, los primeros negros que llegaron a América, lo hicieron al naciente Virreynato del Perú. Según algunos historiadores como Jorge Basadre el primer negro fue Alonso Prieto de las huestes de Francisco Pizarro, acompañando a Alonso de Molina, uno de los “Trece del Gallo” (del que hablaré con mayor detalle en otra oportunidad), que desembarcó en Tumbes. Estos negros fueron enviados a las plantaciones de caña de azúcar y muchos a las minas. Posteriormente fueron enviados a las plantaciones de algodón a lo largo de la costa Peruana, viviendo en barracas y hacinados conjuntamente con sus familias. Con el correr de los siglos, fueron dedicándose a oficios diversos, braceros, artesanos, peluquerías, siempre con la anuencia de sus amos. Finalmente, la esclavitud es abolida por decreto por el entonces Presidente Peruano Ramón Castilla el 3 de diciembre de 1854.
            Es sabido, que el español detestaba el trabajo, así que por tal motivo se hizo servir por una inmensa cantidad de esclavos que tenía entre sus posesiones. Los nativos que habían sido enviados a las minas estaban en una acelerada disminución. Los negros en las plantaciones de caña de azúcar, de algodón y muchos en las minas. Por ende, necesitaban sirvientes domésticos. Es en ese  momento que aparecen los “Coolíes”

¿Quiénes son los Coolíes?
            Los viajes de Marco Polo había llevado al descubrimiento de civilizaciones muy distintas y distantes a la europea. Como consecuencia de la caída de Constantinopla, la vía terrestre que conectaba con esos mundos, se había cortado. Cristóbal Colón en su afán de encontrar una nueva ruta, se topó con América. Seguramente él, jamás se imaginó que América y Asia siglos más tarde quedaría unidas para siempre.
Coolíes en la guerra, Perú - Chile (1879-1883)
            Cuando se produce la captura de Atahualpa, gobernaba a China medieval, la dinastía Ming que acababa de liberarse de la influencia mongol. Esa China medieval estaba estratificada (castas), siendo los Coolíes la casta más baja, mejor dicho eran también esclavos o parías. La documentación respecto de los Coolíes es muy escasa y por ello es que muchos toman como referencia a ciertos documentos donde dicen que “Trabajadores Chinos” llegaron contratados para trabajar en las minas de salitre en la zona de Tarapacá (que por entonces pertenecía al Perú). Según esos documentos ingresaron al Perú entre 1849 y 1874 alrededor de 87 mil chinos.
            Sin embargo, esos no son los “Primeros Chinos” que llegaron a América. Los primeros Coolíes llegaron al Perú alrededor de 1680, pero no como trabajadores sino como sirvientes domésticos. Es decir, llegaron al Perú comprados como esclavos a los miles de traficantes. Eran esclavos en china y seguían siendo esclavos en este “nuevo mundo”. Hoy, china, tampoco ha cambiado mucho pese a ser una de las economías más emergentes y prósperas. Seguramente deben haber millones de nuevos millonarios, pero… ¿Cuántos? Según el banco mundial el 2009 eran 1.331.460.000 de habitantes. Siendo muy generoso en mi apreciación de la economía del país asiático podría afirmar que debe haber unos 300 millones de millonarios. Ahora, ¿Cuántos  millones siguen siendo esclavos? , es decir, ¿Cuántos millones siguen siendo Coolíes?

¿Cuál fue la influencia de esos Coolíes en el Perú?
Barrio Chino en Lima
            Cuando a mediados de 1800, siendo el Perú, ya una República y viendo que en las haciendas costeñas había una necesidad de mano de obra y considerando que rara vez un compatriota estaba dispuesto a trabajar en el campo, el presidente Ramón Castilla autorizó la llegada de contingentes de trabajadores asiáticos para realizar labores agrícolas, guaneras y salitreras. Firmaron un contrato con vigencia por 8 años. Miles murieron en el viaje y otros por enfermedad debido al hacinamiento de los barcos en los que venían. Su presencia en el Perú por décadas no fue bien aceptada, por el contrario se los consideraba en un grado inferior a los negros, debido a la diferencia cultural, del idioma y sus costumbres. Este prejuicio se extendió aún más cuando se descubrió el opio. Eran vistos como individuos sin sentido de la moral o las buenas costumbres y que traían perversión al país.
            Unas de las influencias más importantes a la cultura peruana, fue en el ámbito de la gastronomía. Sus sabores y especies se fusionaron con la cocina peruana, dando nacimiento a una gama de exquisitos platos que se denomina en el Perú: “EL CHIFA”, que abarca comidas como Arroz chaufa, sopa wantan, chau mein entre otros. Un sabor totalmente diferente y único que habitualmente podría degustarse en cualquier otra parte del mundo.
Calle Capón en Lima
            Con el paso de las décadas esta pequeña comunidad logró insertarse en la sociedad peruana, tornando al Perú en uno de los países más multiculturales de América del sur.
            En lima también tiene su “Barrio Chino”, pero en el caso peruano, en Lima se lo conoce como la calle “CAPÓN” debido a que en el jr. Ucayali se “capaba” (castraba) chanchos, toros, carneros y chivos. Para algunos historiadores, CHIFA es una derivación de Ni chi fan (¿ya comiste?).

            Cuando el lunes 7 de febrero, un día lluvioso, con Rosa, mi mujer y el “nene” llegamos al Barrio chino, esperaba encontrarme con una replica de la calle “Capón”. En lugar de ello me encontré con algunos negocios de baratijas, sin ningún vestigio del arte chino y menos, por supuesto pude encontrar un lugar para comer un buen Chifa. Me encontré además, con el mal carácter de muchos de los vendedores de esa nacionalidad sumado a las quejas de mis acompañantes. Fue en ese momento que me acordé de José maría Langlais (Actor argentino 1934-2006) y sus lecciones de oratoria, donde nos solía decir:
— ¡Respira, respira y respira!!Nunca se olviden de respirar!

            Que diferencia de estos ciudadanos chinos del barrio de Belgrano a los de la calle “Capón” en Lima, quienes a cada palabra que sueltan, la acompañan con una sonrisa y una amabilidad que a uno, le da una sensación de ser un miembro de la dinastía Ming. Mientras caminaba siguiendo a mis acompañantes que se querían comprar todas las chucherías, vino a mí los recuerdos de Li Lu, un compañero del secundario con quien solíamos ir a jugar futbol en el estadio de la escuela. Mientras recorría aquellas calles, avanzaba pensando en su inmensa sonrisa.
            Sólo por pura casualidad, luego de una hora de recorrida, una de las vendedoras tuvo un cierto esbozo de algo que quizás, haciendo un esfuerzo podría considerarse como una “sonrisa”.
            Para recuperarme de tremenda desilusión, el miércoles siguiente preparé un exquisito “Chau mein”. Mis comensales, luego de probar el plato, ya me nombraron Cocinero oficial de chifa. Yo no sé, si eso es bueno o malo. Lo único que sé, es que la próxima salida será una visita al jardín Japonés, otra cultura asiática. Ya veremos que sorpresas me depararán estos otros “chinitos”.

Por Guillermo Ventura. 

No estamos tan mal, pero, podríamos estar mejor… Sí quisiéramos. (Proverbio propio)
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Datos:
Las imágenes son de la Calle Capón en Lima

Barrio Chino en Buenos Aires.
Entre calles Arribeños, Blanco Encalada, Del Libertador y Juramento

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