09 enero 2018

UNA NOCHE MÁS

El mes de diciembre suele ser por lo general, caluroso. A veces, lluvioso. La mayoría suele encomendar a sus “Santos”, que la noche de Navidad y de Año Nuevo, no sea caluroso y menos húmedo. Ah, tampoco lluvioso.

Aquella noche del 31 de diciembre Guillermo Ventura eso era lo que menos le preocupaba. En su cabeza sólo había un pensamiento: Que Malena Rivera no cambiara de idea a último momento (algo que ya estaba acostumbrándose) y dejara sin efecto la invitación para pasar el año nuevo juntos.

Antecedentes era lo que menos faltaba.

La primera vez, Malena Rivera lo invitó a un almuerzo donde conocería a una parte de su familia.  De improviso, una de sus quince hermanas se enfermó de colitis, la tuvieron que llevar al hospital regional y le tuvieron que operan de “no sé qué”. ¿Justo ese día?, pensó días después. Nunca pudo comprobar la veracidad de la historia, jamás llegó a conocer a la hermana de la emergencia médica.

La segunda vez, fue para el cumpleaños de otra de sus hermanas. Seis horas antes de la reunión en la casa de su padre le mandó un mensaje informándole que su hermanita menor se había fugado con el noviecito de turno dejando en la nada todo lo que habían organizado para celebrar sus quince años. Su padre estaba que trinaba de furia y su madre un paño de lagrimas.

La tercera vez fue para el aniversario de los treinta años de casados de los padres de ella. Guillermo Ventura, hasta se habia comprado un traje nuevo para la ocasión por que el que tenía ya estaba demasiado gastado y no quería dar una mala impresión. “No todos los días se conoce a la familia y sobre todo, no todos los dias se conoce a los padres de la mujer con quien quiero construir un destino común”, pensaba mientras se lo probaba en la sastrería de la calle Bolívar.  En esa ocasión, su teléfono sonó a las cuatro de la mañana. Contestó. Malena Rivera, con una vocecita de esas de niños cantando villancicos le dijo, “Querido te llamo para avisarte que se suspendió la celebración de mis padres. El río se ha salido de su cauce por la fuerte tormenta y ha inundado el pueblo. Se suspende hasta nuevo aviso”

“Que raro, por acá no llovió. Hace diez años que vivimos en sequía”, pensó Guillermo Ventura pero no se lo dijo. Solo atino a contestar “Esta bien, no hay problema, ya habrá muchas oportunidades”.

Aquella mañana del 31 de diciembre se levantó temprano, se afeitó, se duchó y desayunó liviano.Estaba contento, no había sucedido ningún imprevisto. A media tarde, almorzó también algo que no le cayera pesado para poder disfrutar la cena. Como a las cinco de la tarde salió de su casa para viajar tranquilo, sin apuros. No quería que sucediera ningún tipo de percances. Como habían acordado que debía llegar entre las 21:00 a 21:30, miró su reloj y este marcaba las 20:00

“Muy temprano”, pensó. Se bajó una Estación anterior para hacer “hora” en algún café. Todos estaban cerrados. No teniendo alternativas se puso a vagabundear por las calles, camino diez cuadras por la avenida principal, luego regreso y se dirigió a la plazoleta. No encontró a nadie en la calle, estaban vacías. De tanto en tanto circulaba algún que otro auto particular.

“En cualquier momento me pueden asaltar”, pensó y regresó a la Estación. Esperó. Veinte minutos más tarde llegó la siguiente formación. Mientras esperaba entró un mensaje. Guillermo Ventura apenas sintió vibrar su teléfono un escalofrío le corrió por su cuerpo y supo que era de Malena Rivera. No se equivocó. “Vení pasadas las 21:30”, decia el mensaje.

“Que carajo voy a hacer durante treinta minutos”, pensó Guillermo Ventura resignado a “hacer tiempo” para no llegar antes de la nueva hora que le marcaron a último momento. Llegó el tren. Cinco minutos le llevó recorrer las diez cuadras hasta la próxima Estación. Aún le quedaban por gastar unos treinta y cinco minutos.

Buscó un quiosco donde comprar cigarrillos. La ansiedad solía arrastrarlo a un vicio que ya lo había dejado atrás, pero que, de tanto en tanto lo atrapaba. Todos los quioscos estaban cerrados. El único negocio que estaba abierto, era un supermercado Chino, ubicado frente a la Estación San Fernando. Gastó diez minutos comprando algunos chicles, chocolates y un agua mineral. Gastó otros cinco, parado en la puerta del supermercado. No teniendo como gastar comenzó a caminar rumbo a la casa de Malena Rivera. Esperaba gastar unos treinta minutos en las veinte cuadras. Quizas los nervios o el temor al lugar, hicieron que solo gastara diez minutos.

Cuando finalmente llegó a la casa de Malena Rivera su reloj marcaba las 21:20. No quería molestarla, así que le mandó un mensaje en términos casi suplicantes: “No lo tomes a mal, traté de llegar más tarde. No pude evitar venir rápido pegado a las paredes. Termina de vestirte tranquila, Yo te espero acá afuera”.

¿Queee? ¿Me estas cargando? ¿Quieres que los vecinos comiencen con sus habladurías?, contestó ella.

Guillermo Ventura trató de calmarla de todos las formas posibles. No lo logró. A duras penas logró decir “Me voy al parque para hacer hora”.

“Está bien. Pero no vengas hasta que Yo te llame. !Entendiste!”, escribió ella. No respondió, temió decir algo incorrecto.

Camino las cinco cuadras hasta el parque. Estaba vacío. Hasta las sombras se habían ido a celebrar el año nuevo. Esperó veinte minutos, nada. Esperó treinta minutos, nada.

De pronto se oscureció aún más y comenzó a llover. Al principio algunas gotas espaciadas, luego una lluvia torrencial. Agarró su mochila y corrió a guarecerse bajo un árbol cuyo tronco grueso y hueco le brindó una cueva improvisada. Se acurrucó y dejó que la lluvia siguiera cayendo. Media hora despues, paro de llover. Dos horas después llegó otro mensaje a su teléfono. “Lo siento querido, llegaron unos amigos y me olvidé de avisarte. Ya podés venir”.

Se sintió humillado. Tuvo deseos de irse a su casa. Sin embargo hubo algo que impidió que se fuera. Él, la quería a pesar de todo. En ese instante no supo que tenía un amor enfermizo por Malena Rivera. Todo empapado, se cargó la mochila a la espalda y se puso en camino. Las cinco cuadras que separaban el parque de la casa de ella, los recorrió más rápido que Carl Lewis. Toco el timbre, le abrieron. Cuando finalmente vió a Malena Rivera, ella estaba en él centro de una ronda de sus amigos bailando sensualmente. Apenas lo vió, “querido, tanto te demoraste”, le dijo.

No contestó. Sonrió, se acercó, la beso. Al dia siguiente no recordó cuánto alcohol bebió. Tampoco recordó pudo recordar cómo terminó en la cama donde despertó. Temió haber dicho algo fuera de lugar. Su alter ego solía aflorar con cada gota de alcohol que ingresa a su torrente sanguíneo. Su alter ego es brutal en sus apreciaciones. No tiene pelos en la lengua. Él no lo supo, pero aquella noche su cerebro comenzó a olvidar a Malena Rivera, hasta la noche definitiva donde terminarían separándose cuando huyó de la casa en la que vivían, tirándole el lapidario “Pelotudo, no servís para nada”.

21 diciembre 2017

Encuentro con su destino (V)

Don Ambrosio Ventura, no dijo nada. Pasó de largo hasta el centro del patio del colegio. Dio un par de vueltas, giró sobre sus talones, se puso en posición de descanso, se acarició la barbilla, frunció el entrecejo.

— ¿Quiénes son esos maricones que se atreven a emboscar a mi hijo?— Gritó.

— Señor Ventura, está asustando a los niños.

— ¿Cómo no se asustaron cuando emboscaron a mi hijo? ¡Ahí, si fueron valientes! ¡Salgan malditos cobardes! ¿Acaso quieren que los vaya a buscar a sus escondites?— volvió a gritar.

En fila india fueron saliendo, uno por uno, cabizbajos, sin decir ni pio. Es más, hasta se habían olvidado de respirar que al llegar frente a Don Ambrosio Ventura, los párvulos estaban morado.

— ¡Respiren carajo, no quiero que se me mueran antes de torturarlos!— dijo con voz potente que casi estremeció el portón gigantesco de la puerta de entrada de la escuela, para luego echarse a reír a carcajadas.

La señorita Ariana Monzón Fuentes, profesora de la escuelita del pueblo no pudo evitar que Don Ambrosio Ventura tomara uno de los salones vacíos, se acomodara en una de las sillas y comenzara a llamar uno por uno. Los interrogó, trató de encontrar el motivo que llevó a esos jovencitos a emboscar a su hijo y darle algunas tundas. Los miró exhaustivamente. Les preguntó y repreguntó. Escudriño sus mentes. Se metió en sus personalidades. Al caer la tarde, ya sabía lo todo. Cuando salió el último, del mismo modo que llegó a la escuela, se fue.

— ¡Que tenga buenas tardes señorita Monzón!—dijo quitándose el sombrero.

— ¡Sepa usted que esto voy hacer saber a las autoridades de la provincia— dijo la señorita Monzón.

— Haga lo que usted crea conveniente. ¡Buenas tardes!.

Atravesó la puerta de entrada de la escuela y se perdió en la calle principal.

El sol mientras tanto corría lentamente por las cumbres perseguido por las sombras que trataba de alcanzarlo. Pasaron media hora, quizás cuarenta y cinco minutos, al final, las sombras no pudieron alcanzar al sol, pero cubrieron todo el valle con sus sombras. La luna ya había comenzado a danzar su malambo de todos los días. Hay días que se le ocurría avanzar al ritmo de un landó, otras, lo hacía al ritmo de una marinera, pero a Guillermo Ventura principalmente le gustaba cuando la luna avanzaba danzando al ritmo de un huaynito. No de cualquier huaynito, sino de ese que dice “Tantas mentiras; tantas traiciones me han perdido / que no quisiera amar a nadie en este mundo. / Estoy muy triste en la vida malaya mi destino Ayrampito,..”; él lo acompañaba también danzando en el patio trasero de su casa. Adoraba esa canción porque le traía recuerdos del pueblo de su madre. En ese lugar había sido feliz. Siempre creyó que había cometido algún pecado por eso dios lo había enviado al infierno. Acomayo, no era un pueblo como los otros pueblos. Hasta el puente que permite atravesar el “Río Chillón” para llegar al pueblo tiene un nombre muy particular: “Puente del diablo”

La luna y la cruz del sur solían ser sus compañeras en aquellas noches cuando añoraba las callecitas de ese pueblo que tuvieron que dejar por que a su padre lo habían destacado a una localidad cerca de Lima. Extrañaba a la “Pichuchanka”  (nombre del gorrión americano) que solía llegar todas las mañanas, posarse en el eucalipto de su casa y cantar hasta que los rayos del sol poblaban las calles. Extrañaba a su primo Marlon, a su abuela materna. Extrañaba hasta a las estrellas que se habían quedado para guiar a los caminantes. Las únicas que siempre lo acompañaron a todas partes fueron la luna y la cruz del sur. Lo acompañaron durante toda su vida. Estuvieron presentes, la noche que Malena Rivera lo dejó. Estuvieron la tarde que conoció a Maria Elena, la muchacha de los ojos color café.  (CONTINUARÁ…)

24 octubre 2014

EL REY HA MUERTO

En el Patíbulo
El mes de octubre ha llegado con todo. Además de su religiosidad, ha llegado con sus penitencias, sus destierros y hasta con sus purgatorios.
Cuando en los primeros días del mes de octubre me enteré  que en el programa “Periodismo para Todos” que conduce Jorge Lanata (Periodista argentino), habían presentado un informe sobre “El Dólar”, en el que involucraban al Consulado General del Perú en Buenos Aires, recordé que hace un tiempo atrás un compatriota.

01 octubre 2014

BÚFALOS EN LA CITY

San Pierre Vs. Don Marco y su Búfalo
Hace un par de semanas atrás, me acerqué al Consulado para escuchar el Informe del Balance del PERUBA-2014, el mismo que supuse (como siempre) que sería dirigido y explicado por el Cónsul General del Perú Marco Núñez-Melgar Maguiña. También supuse que no nos iban a esperar en la puerta con una “Copia del balance” para entregarnos un ejemplar a cada asistente, como debería ser (y corresponde) en una Institución del Estado, a menos que crean que entregar una copia del balance sea una cuestión de “Seguridad de Estado”.

17 septiembre 2014

SÍLABAS Y MIXTURAS

INTI y Nuestro Guía. 
Este, es uno de esos artículos que debió haber sido escrito hace mucho tiempo, pero, que por diversas circunstancias quedaron archivados en medio de un montón de papeles o no llegaron a salir del tintero. 

Como el tiempo ha transcurrido naturalmente, ya no recuerdo el día que asistí, conjuntamente con amigos a visitar la ya conocida exposición MIXTURAS que organiza el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

12 septiembre 2014

LA PERUANIDAD AL PALO

Al final de aquellas mega actividades, los organizadores suelen decir “al día siguiente de la finalización del evento, comenzamos a trabajar para el año próximo”; de esta manera dichos espectáculos salen no sólo prolijos, sino que por lo general suelen sorprender gratamente al espectador o al visitante en general. Este es el caso del “Carnaval de Rio”, entre otros.

07 septiembre 2014

MANPE EN BUENOS AIRES: Asesores y Marketing

Filmando en el Abasto - Buenos Aires
El jueves 04 de septiembre, pasaron a buscarme por casa para dirigirnos rumbo al Obelisco   dónde aparentemente había una reunión.
— ¿Reunión, a este hora?— le dije a la persona que pasó a buscarme—, ¿Qué van a hacer, un piquete? ¿Una manifestación?

21 junio 2014

EL SHOW DE "DON MARCO"

El Adolescente MARCO
Las sociedades son complejas para analizarlas y para entenderlas. No importa el punto que se tome como referencia, siempre vamos a sorprendernos. El Consulado General del Perú en Buenos Aires convocó a la III reunión del Foro de Presidentes para el día viernes 13 de junio de 2014. Conforme al temario sería una reunión interesante para los Ciudadanos peruanos que viven en esta ciudad.

13 junio 2014

DIMES Y DIRETES: Consulado del Perú en Buenos Aires

Tormenta de Arena en Buenos Aires
Por estos días, en la Colectividad Peruana en Buenos Aires hay tanta polvareda que bien parece que pasó por las calles porteñas, una “Tormenta del Desierto” de modo tal que ni unos ni otros se logran encontrar para solucionar este Puterío. Los que deben tender a unir, a solucionar lo más rápido posible, tiran más combustible y el incendió ya está llegando hasta los aposentos de Dios.

10 junio 2014

DE ANCASH A LA PARRILLA

Ing. Nuclear Lombardo Mautino Ángeles
Cuando el lunes 02 de junio de 2014, recibí el llamado de un periodista amigo para asistir a la Conferencia que daría el Candidato a la convulsionada región de Ancash, lo primero que pensé y se lo dije fue, “No soy Periodista, lo que yo hago es jugar a ser periodista”. Este a migo fue tan convincente en su apreciación respecto que participaba del periodismo a través de diversos medios de comunicación, mi blog (“Kerriscoso”) y mi programa de radio (“Sin Fronteras”)  que transmito a través de internet y que por ende debía asistir. Me convencí y asistí.

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