09 junio 2014

EL ARTE DE LOS DIOSES

La invitación llegó de improviso que no me dio demasiado tiempo para analizar la situación. Era una tarde lluviosa. Ya el día había comenzado lluviosa, que mi cuerpo estaba preparado más para tomar unos mates con tortas fritas que para salir a la calle a pelearse con las baldosas levantadas y los charcos de agua, además de tener que pelearse con el viento y ese ligera llovizna, que si bien no impedía caminar, era impertinente. Se parecía más a las garúas Limeñas que a las lluvias Porteñas.


Salir sólo me hubiera obligado a prepararme mentalmente de otro modo. Por suerte, mi acompañante no puso demasiadas objeciones como en otras oportunidades. Con gran alegría acomodé mis horarios, al punto tal que la reunión en el Consulado (La guía del Migrante) pasó tan rápido que ni siquiera me percaté de cuantos minutos duró. Apenas terminó marché raudamente, comenzaría a las 21:00 horas y no quería llegar tarde. 

Me acerqué a la boletería y reclamé los boletos que me habían reservado a mi nombre. Ya estaban ingresando y poco a poco iban ubicando  los acomodadores a cada uno de los espectadores en sus asientos respectivos.

Hacía mucho tiempo que no iba al teatro, un poco por falta de tiempo y otro poco, porque a veces mi acompañante se rehúsa a hacerlo. Me juega en contra mi naturaleza “Social”, aunque en ciertas ocasiones me gustaría ser un poco solitario. También en ciertas ocasiones he llegado a pensar en clonar a mi acompañante, una quejosa  al 100 % (La original) y otra menos quejosa (la clonada). 

Hernán Piquín
Ya ubicados en nuestros asientos y previos consejos de apagar los celulares, esperamos el comienzo del espectáculo. De pronto, una joven pasó corriendo raudamente por uno de los pasillos del teatro y se encaminó al escenario. Los acomodadores trataron de agarrarla, pero pese a los esfuerzos no pudieron detenerla. Justo en ese momento se encendieron las luces y aparecieron unos extraños personajes ataviados con vestimentas fantásticas y mientras trataban de calmar a la joven que había subido y uno de los acomodadores de trataba de tranquilizarla y la invitaba a abandonar el escenario para el comienzo del espectáculo, se abrió imprevistamente una especie agujero y la joven desapareció, para luego aparecer flotando. En ese instante descubrimos que la muchacha era parte del show.

A lo largo de la noche fueron desfilando una cantidad de personajes que mantuvo en vilo a todos los espectadores. Mi acompañante, no se durmió. Antes que empezará el espectáculo le advertí que si se dormía no la llevaría más. Le recordé aquella ocasión que fuimos al cine a ver una película (era muy filosófica) y ella se pasó toda la película “cabeceando”. Cada vez que acomodaba su cabeza sobre mi hombro, para que se durmiera mientras duraba la película, pero no, ella apenas sentía mi hombro volvía despertarse, tan sólo para segundos después continuar “Cabeceando”.  Con la advertencia de por medio me acomodé para disfrutar el espectáculo.
Cada grupo de actores que ingresaba al escenario escenificaba una historia que en su conjunto conformaban la historia principal. Unos fueron más aplaudidos que otros, no por no les haya gustado, sino que dado el día creo que la melancolía de aquella tarde lluviosa arrastraba para disfrutar historias de amores lejanos. Los cantantes, unas voces maravillosas que mis tímpanos conjuntamente con los martillos y los yunques de  mis oídos estaban en su jolgorio. Mis ojos no sabían  que parte del escenario o personaje posarse, todo era maravilloso, los vestuarios, los peinados.  Por supuesto, el que más aplausos se llevó, fue el grupo de Malambo. En su conjunto el espectáculo tenía un vestuario impresionante y ¿los peinados?, IN-CON-MEN-SU-RA-BLES!!.

La SINOPSIS OFICIAL expresa:

Final del Show
SIGNUM, es una representación teatral original, de 90 minutos de duración con 45 artistas multidisciplinarios, haciendo números artísticos de acrobacia y aéreos con un hilo conductor que es contado a través de tres cantantes líricos que llevarán al espectador a vivir una historia de amor, en una viaje que se irá desarrollando a través de la aparición de diferentes Signos, la protagonista femenina es atraída por un hombre joven y fuerte que proviene de la oscuridad, quien intentará seducirla a SU manera, él es la demostración de la fuerza, es invencible e inmortal, todo sucede en distintas transiciones en el Universo, en una jungla, un templo, siempre en busca de la Paz, hasta encontrar el verdadero amor.
Artistas nacionales trabajan y se fusionan con acróbatas extranjeros que han llegado especialmente a nuestro país para formar parte de la compañía de talentos más grande y de mayor diversidad de la calle Corrientes.

Cuando en medio del espectáculo apareció Piquín el teatro explotó de euforia, los aplausos llovieron desde cada rincón del teatro. Era una de las primeras presentaciones que seguramente corregirían pequeños detalles. 
— ¡Muy poco minutos interviene Piquín¡— fue la única protesta de mi acompañante.

Ya de regreso a casa, luego de haber disfrutado el espectáculo y la llovizna, al menos por esa noche se había marchado. Con mi acompañante feliz, con la sonrisa de oreja a oreja y los ojos aún perdidos en los recuerdos del espectáculo. Las quejas, al menos por los pocos minutos que quedaban del día no tenían espacio. Ya de en casa, viendo que al menos por unas cuantas horas mi acompañante no había emitido ninguna queja, sólo me quedaba  por decir: ¡Gracias David D. por la invitación a ese maravilloso show!, 

Por Miguel Ángel Villegas G.
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No estamos tan mal. Pero, podríamos estar mejor, sí quisiéramos.
(Proverbio propio)

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